CÉSAR VIERA · GUÍA LOCAL Y BAQUEANO
Recorré el Lunarejo
con quienes lo conocen de verdad



DEL CAMPO A LOS SENDEROS
Una historia que comenzó en casa
Mucho antes de que el Valle del Lunarejo fuera conocido como destino turístico, César Viera ya recorría sus montes, cerros y cursos de agua. Hijo de una familia vinculada al trabajo rural, creció aprendiendo a observar el clima, reconocer los caminos y comprender los ritmos del campo.
Aquello que formaba parte de su vida cotidiana se transformó, con el tiempo, en una manera de mostrarles a otros un territorio que hasta entonces permanecía casi desconocido. Con entusiasmo y ganas de progresar, César abrió uno de los primeros senderos de naturaleza dentro del campo familiar.
El recorrido atravesaba monte nativo, paredones de piedra y cascadas, ofreciendo un contacto auténtico con el paisaje.
EL NACIMIENTO DE EL GAVILÁN
Mirar lejos
El nombre El Gavilán nació de una historia familiar.
Milton, padre de César, siempre decía que le gustaba “mirar lejos”, como las aves que observan el territorio desde lo alto. Más adelante, su primer caballo criollo llevó por nombre El Gavilán.
Cuando la familia comenzó a trabajar en el establecimiento, un gavilán común aparecía con frecuencia sobre uno de los postes de la entrada. Con el tiempo, el ave también comenzó a posarse sobre el cartel del lugar.
Así, El Gavilán dejó de ser solamente un nombre: se convirtió en un símbolo de visión, pertenencia y conexión con el paisaje.



PIONERO DEL TURISMO DE NATURALEZA
Cuando pocos imaginaban el turismo aquí
César fue uno de los primeros guías de naturaleza de esta zona del norte uruguayo. Al comienzo existían muchas dudas.
El turismo todavía estaba dando sus primeros pasos y pocas personas conocían el Valle del Lunarejo.
Sin embargo, César vio una oportunidad donde otros solo veían un campo difícil de recorrer.
Poco a poco comenzaron a llegar visitantes de diferentes departamentos y países.
Los senderos crecieron, la familia se incorporó a las actividades y El Gavilán se transformó en una referencia del turismo de naturaleza en las Quebradas del Norte.
CONOCER PARA CUIDAR
Guiar también es enseñar
Durante cada recorrido, César comparte historias, nombres de plantas, comportamientos de los animales y conocimientos adquiridos durante años de convivencia con el territorio.
Para él, una caminata no consiste solamente en llegar a una cascada. También significa comprender por qué el monte nativo es importante, cómo funcionan las quebradas, qué especies habitan el lugar y de qué manera cada visitante puede ayudar a conservarlo.
Todo lo que entra al sendero vuelve con el grupo. Cada recorrido es también una oportunidad para aprender a transitar la naturaleza con respeto.

UNA CONSTRUCCIÓN COLECTIVA
Ninguna aventura se construye en soledad
César lidera El Gavilán, pero ninguna aventura se construye en soledad.
Su familia, los guías, los cocineros y la gente del campo forman parte de cada experiencia. Juntos reciben a los visitantes, preparan los recorridos, comparten comidas y transmiten una forma de vida profundamente unida al territorio.
El turismo permitió complementar la producción rural, generar nuevas oportunidades y abrir las puertas de un paisaje que durante mucho tiempo fue desconocido para gran parte del Uruguay.
