Descubrí el Valle del Lunarejo
Un lugar
que se vive
EL LUGAR
Un paisaje que merece ser protegido
El Paisaje Protegido Valle del Lunarejo se encuentra en el norte de Uruguay, sobre la Cuchilla de Haedo, en el departamento de Rivera. Sus cerros, quebradas, cascadas, piscinas naturales, bosques nativos y pastizales forman un paisaje diferente al Uruguay que muchos imaginan, habitado por una extraordinaria diversidad de flora y fauna.
Gran parte del área está formada por establecimientos rurales privados. Por eso, muchos senderos y atractivos naturales solamente pueden conocerse con el acompañamiento de guías o baqueanos autorizados. Recorrerlo de esta manera permite disfrutarlo con seguridad, respetar a quienes viven y trabajan en el territorio y ayudar a conservar su naturaleza.




30.000
hectáreas aproximadas
150+
especies de aves
2 h – 6 días
de recorridos y travesías
Ruta 30
Bajada de Pena · Rivera

NUESTRAS RAÍCES
Una idea sencilla que se convirtió en un proyecto de vida
El Gavilán no nació como una empresa turística. Comenzó casi como un pasatiempo, impulsado por las personas que llegaban con curiosidad por conocer los paisajes escondidos detrás de aquellos caminos rurales.
En ese momento había muy poco: una antigua tapera, una carpa y un entorno natural extraordinario. César comenzó acompañando a los visitantes por la Quebrada de El Gavilán, compartiendo los senderos que conocía desde niño y ayudándolos a ingresar de manera segura.
Con el tiempo, aquella experiencia sencilla fue creciendo: llegaron nuevos recorridos, travesías, cabalgatas, camping y un hostel preparado para recibir a quienes desean quedarse un poco más. Lo que comenzó como una forma de mostrar el lugar terminó convirtiéndose en una vocación y en un proyecto construido con trabajo, paciencia y amor por el territorio.
EL BAQUEANO
Conocer el camino es aprender a leer el paisaje
César conoce estos cerros, quebradas y senderos no solo porque los ha recorrido, sino porque forman parte de su historia. Como baqueano y guía, aprendió a observar el clima, interpretar el terreno y reconocer los ritmos de la naturaleza.
Su manera de guiar combina experiencia, respeto y cercanía. Más que mostrar un destino, busca que cada visitante comprenda el valor del Valle y se conecte con él de una forma auténtica.



