Estas tierras pedregosas guardan secretos de nuestra historia nacional. El área es conocida como el «Bolsón de Artigas», ya que se dice que el Prócer elegía estos campos para criar a sus caballos. El suelo duro de piedra endurecía los cascos de los animales, dándoles una ventaja estratégica inigualable sobre los caballos criados en suelos arenosos.
¿De dónde viene el nombre? La historia cuenta que el valle fue bautizado así por un caballo salvaje con un distintivo lunar, que solía verse galopando a lo lejos entre los cerros. Además, el hallazgo de herramientas de «arenisca frita» confirma que estas tierras fueron fundamentales para los indígenas que fabricaban allí sus puntas de flecha y boleadoras.